7 01 2009

Indudablemente todas las personas somos diferentes, en muchos sentidos tenemos un ligero parecido, pero en el fondo creo que no existen dos iguales. Esto me hace suponer que es muy, pero que muy, dificil poder ponerte en la mente, la personalidad, el sentido de otra persona. Aunque me esfuerzo en grandes dosis por intentar entender a muchas personas, y creo que no lo logro jamás, porque tengo un pensamiento bastante dificil de domar o cambiar, me gustaría poder entender a otras personas, me gustaría saber que pasa por esas mentes, o simplemente porque actúan de una u otra forma en la vida tan diferente a mi.

En muchos casos creo que las personas necesitan hacerse ver, escuchar o simplemente que alguien se preocupe por ellas, esto lo entiendo. Pero, lo que no me cabe en la cabeza es que haya personas que si auto enfermen, se auto depriman, se auto castiguen simplemente para llamar la atención de las otras. Esto sucede cada día a mi alrededor, y en casi todas las ocasiones suelo tener una conducta bastante irracional, no es que sea mala persona, simplemente que me cansa, me aburre, me irrita ver como personas que podrían vivir bien, que no les falta de nada, se pasan el día lamentándose de cosas tan banales como una simple gripe, un simple dolor de cabeza….mientras veo que en lugares inhóspitos, en países desgraciadamente invadidos por monstruos, en tierras olvidadas la gente se muere de hambre, de dolor, de soledad, y si tienen un dolor se lo callan, no se quejan, no están todo el día compadeciéndose de todo. Me repelen esas personas, a veces creo que soy una persona insensible, sin un poco de compasión, pero siempre o desde que recuerda mi memoria he sido una persona que he creído que hay que tener el espíritu, la mente, y la alegría en la vida, no hay que estar siempre llorando, quejándose de todo. Estos últimos días mi irritación se hace cada vez más frecuente, al ver que hay gente que solo le gusta llamar la atención de los demás contando sus enfermedades, sus dolores (en ocasiones estoy segura ficticios), sus males, que en realidad no son más que producto de una imaginación para provocar en los demás una lastima por esa persona. Seguramente, pensareis que la insensibilidad no es mi fuerte, y en ciertas ocasiones así es, pero mi sensibilidad se va más allá de un dolor de garganta, una gripe o una tos. Mi sensibilidad está puesta en aquellas personas que sufren realmente, esas que tienen alguna enfermedad no curable y que luchan desesperadamente por ganarle unos minutos a la vida. Mi sensibilidad se va hacía aquellas personas que no tienen que comer, que beber, no tienen en la vida un abrazo, un beso, porque no lo conocen, solo conocen la violencia, las armas, la sangre. Eso si que es para mi doloroso, eso si que tiene razón para quejarse, para gritar. Jamás me gustaron los hospitales, es como si me introdujeran en un lugar del que si me quedara me volvería loca, pero no es por las personas que en el están, sino por las personas que visitan. Todas hablan de lo mismo, todas tienen o conocen a alguien que está grave, todos saben que medicamentos hay que tomar, y conocen a alguien que tiene algo más grave de lo que tienes tú. Es para mí como si fueras a una subasta, haber quien da más, haber quien sufre más, y eso no lo soporto.

Respeto muchísimo a las personas e intento comprenderlas pero no puedo con las derrotistas, las deprimidas, esas que no tienen un ápice de alegría, un ápice de superación, quizás soy una persona que al repudiar la enfermedad, el dolor, al no querer estar enferma lucho contra ello, y eso hace que sea como un antídoto. He estado enferma, he tenido fiebre, y siempre he seguido con la vida que hacía, me niego a quedarme en la cama, a compadecerme, a hacer sufrir a los de mí alrededor. Pero, esto tiene doble filo, porque las personas que somos así, cuando estamos mal nadie nos trata de entender, nadie para a pensar que también sufrimos, también lloramos, también sentimos. La fuerza con la que actuamos hace que una cortina de lona gruesa no deje ver a los demás que somos humanos, como ellos, y que también tenemos el derecho a sufrir, a sentir el dolor, aunque nunca lo decimos, no lo manifestamos, lo llevamos dentro, en silencio.

No se si habrá personas que crean que las personas como yo somos unos monstruos insensibles, quizás esa sea la imagen que damos, pero en el fondo de nuestro corazón llevamos como piel, como sangre la sensibilidad hacía aquellas personas que realmente se la merecen. Creo que cuando nos quejamos, deberíamos mirar hacía otros lados, hacía otros mundos que existen, que están ahí, pero que parece que no queremos ver o admitir.

Creo que es facíl quejarse, es facíl llamar la atención, lo realmente dificil es tratar de entender a los demás, no ser egoístas, no intentar llamar siempre la atención en pos de uno mismo, y lo más dificil por lo que veo es ser feliz, o al menos intentarlo, vivir con alegría, ser positivos, mirar con ojos de esperanza, ojos de querer vivir…..

Bueno hoy he querido escribir algo que llevo dentro, es como una especie de terapia, escribir algo que no puedo contar, que no puedo hablar con nadie, bueno mejor dicho, si que puedo hablarlo, con mi blog, en mi blog. El único lugar donde dejo lo que soy, lo que pienso, lo que intento que las personas que me rodean comprendan y de alguna forma me repliquen con comentarios a favor o en contra, pero con sus voces. Eso es lo único que me importa, que de alguna forma nos escuchemos y podamos dejar lo que sentimos en nuestro interior, nuestros demonios, nuestras penas o alegrías. De eso se trata en la vida, de ser escuchado y de escuchar.

Saludos cordiales!!!
Marian