Sin justicia
Marzo 19, 2008

Está mañana me he levantado pensando que tienes que superar todas esas pequeñas trabas que te va poniendo la vida, esos cambios, que en un momento dado y en el primer momento te parecen el final de todo, y sin embargo, bien pensado quizá sea todo lo contrario, el principio de algo maravilloso, de una nueva experiencia, una nueva forma de vida, que quizá no estamos acostumbrados, pero eso no quiere decir que sea mala, simplemente es diferente.

Os cuento esto porque hace unos días que he dejado un poco abandonado mi lugar favorito, este blogg, lo deje el viernes porque me dieron una de las peores, aunque no la peor, noticia que puedes esperar. Llevó desde 1990 viviendo en un piso de Barcelona de alquiler, allí me case, creció mi hijo, empecé una nueva vida, lloré, reí, pase grandes momentos con mi familia, amigos, vecinos. En ese barrio de Horta-Guinardo prácticamente he pasado la mitad de mi vida, pero esa mitad es la parte importante de una vida de los 24 a los 44 años. Me casé en la Iglesia de los Mínimos, el mismo día que mi hijo hizo la comunión, he comprado en el mercado del barrio, conozco casi cada rincón de esas calles que cuando llegue eran como estar en un pueblo, me maravillo ese lugar porque todavía no lo habían invadido las constructoras, los caza-casas para construir bloques de pisos.

En aquellas calles en las que solo había casitas de principio de siglo, gente maravillosa que conocía el barrio, me maravillo que los domingos al despertarme tan solo se oían los cantos de los pajarillos, no había tráfico, ni ruidos. Era como trasladarte a una época que no conocí. Vivir con una paz, serenidad, tranquilidad que solo se interrumpía cuando encendías la tele o ponías la radio.

Ahora después de tanto tiempo, tantos recuerdos, me invade una sensación de angustia, de tristeza, saber que el día 30 de mayo de este año tengo que dejarlo todo. La impotencia de ver que parte de una vida se va simplemente por un contrato, por no renovarnos un contrato de alquiler, el motivo es que el piso es para un hijo que está estudiando y lo necesita, yo tengo otra versión, quizá soy mal pensada, pero algunas veces la intuición es la que gana.

Vivimos en un mundo de especulación, de darle tan solo el valor al dinero, el enriquecimiento a costa de que personas que viven dignamente, pagan, se queden un día en la calle porque es mejor ganar 1.000 euros que 500. No les culpo creo que una persona es libre de poner el precio a sus propiedades y si encuentra a alguien que lo compre, pues es una suerte, pero creo que la humanidad debería ser más consciente de que el dinero a veces lo que provoca es desesperación, ira, porque sin el, no eres nadie. También veo que personas que pueden se aprovechan de otras circunstancias y sin motivo.

Deberíamos tener el derecho de una vivienda digna y en la que pudiéramos vivir sin el temor de que un día nos van a echar a la calle, sin la incertidumbre de pensar que quizás mañana tengamos que buscar cualquier otro lugar, y que posiblemente por motivos económicos, por la especulación que se ha generado, la avaricia, la ansia de ganar más y más algunos nos quedamos en la calle.

Yo soy una de esas personas que aún me puedo considerar privilegiada, porque tengo a mi suegra, que vive en Barcelona y puedo ir a vivir a su casa, pero no es lo mismo, la intimidad, tu vida, la forma de hacer las cosas, las costumbres, todo cambia. Creo que será un reto, creo yo que me han puesto a prueba, y debo superarla. Nada es fácil en esta vida, nada se logra sin esfuerzo, comprensión, ilusión, positividad, energía. Ahora os pido a todos que me la deis vosotros, que me enviéis esa energía, esa fuerza que voy a necesitar para en momentos difíciles poder comprender, poder esforzarme, poder controlarme. Espero que la vid, si nos hace eso, si nos pone a prueba debe ser porque lo necesitamos, para ser mejores, para alcanzar poco a poco esas escaleras que peldaño a peldaño nos llevarán a el nivel más alto de sabiduría.

Este es mi post de hoy, quizá necesitaba desahogarme, quizá necesito de las personas, de la gente para ir comprendiendo que la vida es maravillosa, aunque nos encontremos espinas, piedras, socavones en el camino. Al final está la recompensa.

Marola77