La barca plateada 1º capitulo
Martos habÃa salido de su pequeña cabaña en la playa, era una casita pequeña, pero, acogedora. Todos los veranos su padre que era pescador llevaba a sus hijos a aquel lugar. Una playa pequeña, desierta y casi escondida del mundo, en ella habÃa construido una pequeña cabaña para pasar los tres meses de verano.
Martos estaba emocionado, en aquel lugar vivÃa como si estuviera en una isla desierta, era muy fantasioso y su padre a veces les habÃa regañado por las historias tan inverosÃmiles que explicaba. La mayorÃa inventadas, pero está que le explico el dÃa 27 de junio era cierta, aunque no se la creyeron.
Aquella mañana del 27 de junio Martos habÃa ido a la parte este de la playa, habÃa como una hilera de piedra gigantes que tapaban, lo que por decirlo de alguna forma, era una calita, en ella las piedras hacÃan la forma de un lago pequeño y Martos todos los dÃas iba a pasar toda la mañana con su pequeña embarcación a aquel rincón paradisÃaco. Aquel dÃa en la calita se encontró a alguien, era un niño pequeño como el, este le dijo que se llamaba Austin, vivÃa en el mar, y pocas veces salÃa a la orilla. Martos se quedo muy asombrado porque Austin tenÃa algo en los ojos que le hacÃa diferente a los demás, tenÃa los ojos de color amarillo, y en la puntita de la nariz llevaba una marca en forma de ancora. Su estatura era muy pequeña y los pies en forma de aleta. No se atrevÃa a preguntarle nada, simplemente lo invitó a que se quedara a jugar con él.
Austin le dijo que no debÃa decir nada a nadie, no podÃa saber nadie que existÃa y además Martos tenÃa que hacerle un favor.
- Martos, tienes que construirme una barquita pequeña, tienes que tener dos metros de larga por ochenta centÃmetros de ancha. En el interior habrá un madero que cruzara por lo ancho, ese será el asiento y además deberás hacerme dos palas, para poder navegar.-Martos estaba alucinando, se quedo mudo y perplejo de lo que estaba escuchando.-
- Pero….si yo no se hacer eso, ¿Cómo quieres que te construya una barca?, mi padre es el marinero, el hizo una hace años, pero no me la deja coger, la tienes encerrada en un almacén. Una vez le pregunte por ella y me dijo que esa barca estaba maldita, que no debÃamos tocarla.-dijo Martos.-
- Tienes que conseguirme esa barca, tienes que sacarla y traérmela aquÃ, esa es la única forma de salvarme, si no lo haces yo no existiré jamás- dijo Austin-
- No podré mi padre no nos deja ni acercar a ese almacén, además no entiendo eso de que no existirás, si yo te veo, ¿Quién eres?.-pregunto intrigado Martos.
- No puedo decirte quien soy hasta que no cumpla con mi misión, y no existo, solo me puedes ver tu. Si hubiera más personas no me verÃan.
- No me lo creo y me voy, me estas asustando…
Martos salió corriendo de aquella cala, corrÃa velozmente por la playa. Cuando de repente se topo con su padre, este al verlo descompuesto, le pregunto si le habÃa pasado alguna cosa.
- ¿Qué te pasa Martos, parece que has visto un fantasma?. –dijo el padre con una sonrisa, que en aquel momento a su hijo le pareció un desprecio que en aquel momento le molesto bastante.
- No, no he visto un fantasma, ¿y tu has visto alguna vez alguno?-le pregunto con un tono de voz que le delato el enfado que llevaba.
- No, creo que una vez te dije que los fantasmas no existen…¿no lo recuerdas?...
- No, creo que nunca me has hablado de ello, y creo que deberÃas explicarme algo. Dijo Martos a su padre, este al oir aquellas palabras se preocupo, no entendÃa que es lo que le estaba pasando a su hijo.


Esta interesante esto, vendré por lo que sigue, me encantan estas historias donde fluyen los dos mundos. Un abrazo.
PAtricia