EL ABRAZO
Le parecÃa una gran estupidez lo que iba a atreverse a hacer aquella mañana de invierno, pero hacÃa muchos años que deseaba con todas sus fuerzas hacerlo, el pensamiento de la estupidez le habÃa frenado siempre, pero ahora pensaba que haciendo una finta a la vida podÃa hacer lo que más deseaba. Quizá serÃa su perdición pero se lo tomaba todo con mucha filosofÃa después de los terribles momentos que habÃa pasado desde hacÃa unos meses.
Todos pensaban que habÃa sido una travesura pero a él le daba igual, solo habÃa habido una persona que gracias a su positividad, su entereza lo habÃa hecho enaltecer de aquella situación, animándolo siempre.
QuerÃa viajar por el metro de Barcelona, lo querÃa hacer con una pancarta en el cuello pidiendo que la gente le abrazara, le dijera en ese preciso instante que es lo que sentÃa teniendo a alguien entre sus brazos. QuerÃa sentir en su piel que es lo que se siente queriendo a alguien, porque él, por extraño que parezca, jamás habÃa sentido un abrazo. Huérfano desde los seis meses estuvo viajando de orfanato en orfanato sin amor, cariño o estima por parte de ninguno de sus tutores.
Raimundo entró en la Estación de metro de Maragall e iba a estar todas las horas que fueran recorriendo de una punta a otra de Barcelona, lo que para el serÃa la experiencia más abrumadora de su vida. QuerÃa saber la reacción que tenÃa la gente cuando alguien desconocido se la acercaba y le pedÃa un abrazó, la forma de abrazarle, la mirada, el tiempo que durarÃa el contacto. Todo eso le responderÃa a un trabajo de investigación que estaba realizando. La mayorÃa de las personas a las que habÃa contado su proyecto le contestaron que no conseguirÃa mucho, hay de todo en está vida, personas que te mandarán a paseo, no querrán que las abraces, serán de esas que no saben si les vas a infectar con tu ropa medio destartalada, otras quizá lo harán por no quedar mal, pero creo que no conseguirás tu propósito.
Pero Raimundo era un obstinado, no se dejaba convencer ni retirarse por nadie.
Asà fue como Raimundo sintió el abrazo. Lo hizo, y en aquellas dos horas que estuvo abrazándose con la gente sintió el mayor gozo jamás sentido, se fue orgulloso y contento a descansar de aquella proeza que siempre pensó que no podrÃa conseguir. Qué fácil a sido!!! Exclamó mientras recorrÃa el camino a casa, y que sencillo poder abrazar a la gente, lo que no comprendo es como cuesta tanto demostrar una cosa tan sencilla y tan barata.
SharitoMar
Pro


Buenos dÃas Marola, que hermoso texto, al pensar en los abrazos me digo que el dÃa que mis brazos no se puedan extender para abrazar a los mÃos, algo quedara pendiente de una parte de mi corazón.
Un abrazo es aquella expresión de afecto, que cuando se da con el calor verdadero hace milagros.
Si las personas se dieran la libertad de abrazar, de no sentir miedo de expresar lo que sienten, si dejaran a un lado los temores de contagios, si tan sólo dejaran en libertad sus brazos, tendrÃamos menos guerras.
Te mando a ti mi abrazo virtual y te deseo un hermoso dÃa.
Sharito Mar