Maruchi como la llamaban en el barrio habÃa dejado de sonreÃr, hacÃa unos meses que su divertida expresión habÃa cambiado por una mueca de miedo, vergüenza, pavor, retraimiento. Su rostro se habÃa maquillado de un tono violáceo, sus ojos se estaban nublando a medida que venia el otoño, los estragos de la violencia aparecÃan en forma de cicatrices que no se borrarÃan jamás. Cuando salÃa de casa intentaba aparentar ese estado que ella anhelaba, tanto de felicidad, como de bienestar, ese sentirse querida, pero su expresión, y sus ojos la delataban. Entraba a las tiendas cuando no habÃa clientela, ella pensaba que nadie la veÃa, pero todos la miraban con pena, con omisión. Todos sabÃan la vida que llevaba y a pesar de eso se sentÃan alejados de aquella realidad. Su silencio diario hacÃa mella en su rostro y en su vida, habÃa sido la persona más divertida, más querida, pero el tren de la vida hizo que en una estación encontrara a su verdugo. No podÃa escapar era como una flor encarcelada, un ser en el borde del precipicio sin ninguna salida, la única era lanzarse al vació, estaba sola en un desierto de arena y fuego. Maruchi se habÃa convertido en el resultado de una sociedad incontrolada, deshumanizada y sobre todo despreocupada.
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- 10/09/2007 @ 15:20:15
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- http://www.jcarlosfuentes.blog.com.es
- 11/09/2007 @ 19:50:42
Sera esto... parte de como es uno consigo mismo? Es el poder de uno mismo el de trazar las metas, puede uno cambiar o esta destinado a ser un desgraciado en esta vida? quien decide al final? Es esto un relato mas... espero que si, me ha interesado y en tus manos tendrá un final inesperado
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- http://marola77.wordpress.com/
- 12/09/2007 @ 20:20:43
Bueno gracias, la verdad es que es un microrelato, aunque varias personas me han dicho que podrÃa continuar....quizá pudiera hacer de el un relato largo....un beso.Marola
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- 12/09/2007 @ 08:59:58
uish si que me hizo reflexionar como pensar en el cambio que puede tener una persona muy buen micro relato y el cuento El Parque esta como para esperar impaciente los siguientes capÃtulos besos
clarivident


Tus palabras, precisas y elocuentes, me han llevado, por los caminos de la sensibilidad, a percibir como se erizaba el bello de la piel en los brazos de Maruchi al entrar en la tienda.