Continuación.....

Miska sin decir nada tomo el cargo de Quimicalgala, hasta el año que murió Richard.
Ella se dio cuenta de que había una especie de entrada, “el clavo”. En la parte inferior de la pantalla en el inicio del menú en forma de M7. Ella era ingeniera electrónica y había aprendido a distinguir una simple entrada de un injerto de información encriptada dentro de un programa, tan solo expertos podían saberlo, pero los programadores más adelantados sabían lo que era. Llamó a Richard y se lo comentó, aunque Richard no era tonto y sabía desde el principio lo que Martos había introducido, durante sus años en las universidades y los contactos con los mejores programadores y algunos jackers supo que ese programa era algo más de lo que en principio se quiso que fuera. No quiso avergonzar a Martos, sabía que muy pocas personas podrían acceder al clavo, pensando que tan solo había información gubernamental o que no tenía nada que ver con si vida privada.

El motivo del suicidio no fue tal, aquella mañana del 15 de noviembre salió Berta de la cárcel. Habían pasado años y juró venganza, nada más salir de la cárcel llamó por teléfono a Richard haciéndose pasar por Miska, quedaron para verse, le contó que tenía algo muy interesante que contarle y quedaron que ella pasaría por su apartamento.
Richard la espero en casa, tenía plena confianza en Miska ella fue la que le había salvado. Cuando Berta llegó al apartamento le explicó que tenía una gran idea sobre un programa que podría ser una revolución, era importante construir un programa que pudiera ser encriptado de tal forma que nadie jamás pudiera descifrarlo.
Martos no conocía nada de aquella historia, Richard jamás habló de nada a Martos, no le contó ni lo del juicio, la traición, la venganza, las hermanas gemelas. Parecía como si todo aquello que le había sucedido años atrás no formase parte de su vida, ni de él. Era como si una parte del celebro hubiese borrado de golpe toda aquella información. Ni tan siquiera el día que Miska se presentó en el despacho de Richard no hizo ningún tipo de ademan de conocerla. Era como si le hubieran lavado el cerebro.Pero Martos se dio cuenta de que entre ellos existía algo, había algún tipo de relación, de contacto, la forma en que hablaron en la cena, la confianza era demasiado fuerte para haberse conocido aquel mismo día.
Lo que Martos no sabía era que la persona que fue a comprar el programa no era Berta, fue Miska. Berta aún estaba en la carcel. Miska se puso al mando de los asuntos de Berta, la empresa, las cuentas, los asesores ocupo su puesto para no perder todo aquello que su familia había conseguido durante generaciones y con gran esfuerzo.
Miska no tubo que ver son la venta de información. El hombre que días después de la compra del programa dijo ser propietario de las tiendas de aparatos electrónicos fue enviado por Berta desde la cárcel, ella desde allí empezó a vender la información para conseguir dinero y fondos. Con ese dinero Berta soborno a varios cagos políticos para poder salir antes e la cárcel.
La investigación dejó mucho que desear, Berta tenía grandes influencias en aquella época en varios gabinetes políticos y jurídicos, eso fue lo que le ayudo a salir antes de tiempo.
Martos quedó destrozado y se oculto en el parque, no quiso saber nada más de su vida anterior, quería vivir en un mundo imaginario, tan solo quería mirar, soñar, y sentarse en aquel banco para pasar el tiempo. Se olvido de todo y todos, su mundo fue durante esos veinte años, el parque y un perro. Allí nadie ni nada le podían dañar, tan solo el frió, la lluvia y el calor.

Eran las siete de la tarde cuando Martos regreso al apartamento de Remedios, ella había llegado del trabajo y estaba preparando algo de cena para dos. Cuando Martos entró, ella fue a él y lo abrazo con fuerza. Para Martos aquella reacción le cogió por sorpresa. Remedios le dijo que tenía que contarle algo importante, y que por favor le escuchará con mucha atención, Martos le contestó que él también tenía que contarle algo.
- Tu primero, Remedios, ¿qué es eso tan importante que me tienes que decir?- dijo Martos intrigado.
- No tu, por favor, cuéntame que tal te ha ido el día.
- Pues, la verdad es que me he sorprendido bastante, fui al banco y me he quedado mudo, Richard antes de morir ingreso en una cuenta a nombre mío tres millones de euros, ¿Te imaginas?...tres millones, además me ha dejado varios pisos de su propiedad. No lo entiendo, de verdad, no acabo de entender su muerte y todo esto que está sucediendo. ¿Y tu que me tenías que contar?- dijo Martos a Remedios sin acabar de explicar todo lo que había hecho aquel día.
- Bueno, pues es algo que te va a sorprender bastante, pero tengo que decirte la verdad. Después de todo lo que nos hemos contado, o mejor dicho lo que me has explicado, te debo una disculpa y una explicación.Debes saber algo de mí, de mi vida, y de quien soy realmente. Solo te pido que escuches con mucha atención, y por favor no me interrumpas.
- No tranquila estoy tan cansado y sorprendido que creo que ya nada me puede sorprender. –dijo Martos tirándose de espaldas al sofá del comedor.
- Bueno Martos mi nombre es Misk..-no pudo acabar el nombre cuando Martos como si llevará un resorte en el trasero lo hubiera impulsado hacía el exterior se levantó y le dijo.
- ¿Qué estas diciendo? , que eres Miska....por favor, no me engañes, esto no puede estar sucediendo, ¿cómo has podido hacerme esto?...has permitido que te contará una historía de la que tu sabías todo.
- Quiero que me escuches, por favor, tengo que explicarte algo importante, deberías estar un momento callado y escuchar, después me iré, desapareceré si no me quieres volver a ver..-de repente Rony, el perro saltó a las piernas de Martos y le daba golpecitos con las patas, como si quisiera decirle alguna cosa, Martos en aquel momento sintió algo que le hizo reaccionar y calló diciéndole:
- Te escuchó, pero en cuanto acabes me voy, creo que lo nuestro a acabado llevó demasiadas sorpresas hoy.
- No, espera y escucha. Cuando murió Richard yo no estaba en la ciudad, me había marchado a casa de mis padres adoptivos, tenía que darles una grata noticia. La noche que salimos a cenar para celebrar la compra del programa Richard y yo nos fuimos a mi casa, él sabía quien era yo, y desde hacía años nos teníamos un cariño especial, aquella noche me contó que ya tenía una edad para sentar la cabeza. Me dijo que yo era la única mujer que había conocido con un corazón grande, amable, cariñoso, no tenía maldad. Todo lo que él había conocido era un tipo de mujer que nada más busca sus intereses económicos, casarse con un rico para mantenerla y heredar su dinero. Aunque no todas son iguales, pero en mi vio algo diferente, así que aquella noche me pidió en matrimonio y aquella mañana siguiente me fui a ver a mis padres.