Queridos amigos seguimos con el relato "El parque", espero que os guste y espero vuestros comentarios tan gratificantes para mi. Un beso para todos. Marola

Remedios le dijo que seria mejor ir a casa y descansar. Al cabo de unos días Remedios le pregunto a Martos si quería seguir explicando la historia, hacía varios días que Martos no salía de su habitación, estaba triste, añoraba algo, pero Remedios no sabía nada y tampoco que hacer.
Martos le dijo, que llevaba varios días pensando que mejor sería irse, quería arreglar unos papeles y tenía que presentarse en algunos estamentos oficiales, desde hacía unos veinte años que no se preocupaba de sus bienes y eso le podía repercutir. Cuando se abandono en el parque el tenía pocos bienes, tenía una casa, dos cuentas bancarias y el despacho. Aquello durante aquel tiempo había estado inmovilizado, no había pagado los impuestos y no sabía si habría algún embargo. Decidió ir a la cámara de Propiedad, y a los bancos. Le prometió a Remedios que por la noche le seguiría explicando lo que paso con Richard.

Cuando llego a la cámara del Registro y la Propiedad pregunto por los impuestos, dio los datos de su casa y del piso que utilizaban de despacho.
La persona que estaba en la ventanilla tecleo los datos en el ordenador y en dos minutos imprimió varias hojas de papel. No entendía nada para que tanto papel, simplemente las propiedades eran un piso y un despacho. Cuando se acabo de imprimir, la señorita le dio a Martos las hojas y le dijo que estaba al corriente de pago, no debía nada de las tres casas y el apartamento. El no dijo nada cogió los papeles y salió a la calle. Apoyado en la pared del mismo edificio se puso a leer los documentos.
Eran las escrituras de tres pisos, uno era el suyo pero había dos pisos más y además la parte del despacho de Richard, todo el piso que utilizaban de despacho era también suyo. Martos se quedo helado, hacía veinte años que Richard le había dejado todos sus bienes a nombre de Martos. No sabía que hacer, estaba espantado, nervioso, cruzó la calle y se dirigió a la calle donde tuvieron el despacho. En frente del número 52 de la calle Rocasol estaba el banco, entró y pidió a la mujer de la ventanilla que le hiciera un extracto bancario, le comento que seguramente la cuenta estaría en números rojos, ya que durante algún tiempo no había realizado ninguna operación, la señorita le pidió el numero de cuenta.

-Lo siento, pero he estado enfermo mucho tiempo y no tengo ni el número de la cuenta ni la libreta, tendrá que buscar por el nombre o el número de identidad.-dijo Martos mirándola de reojo ya que pensaba que no podría darle aquella información.
-Señor Martos, por favor pase a este despacho, tiene que hablar con usted el director.-dijo aquella mujer con una sonrisa que salía por los laterales de la cara.
-Pero, ¿Qué pasa? –dijo Martos.
-Nada Señor Martos. Es simplemente una formalidad. El señor director quiere conocerle.
-Pero, ¿Qué dice?, si no soy nadie.
-¡Oh! Sr. Martos no sea usted tan modesto, por favor. –ella se fue hacía una puerta de roble que había en aquella agencia, detrás de ella estaba el despacho del director.
Pase, pase por favor, siéntese señor Martos, es un placer conocerle. A debido usted estar mucho tiempo fuera, porque la verdad desde hace veinte años que está cuenta no se ha tocado, y como usted sabe los intereses suben…
-Pero si no tenía nada, se debe de confundir, yo seguramente que tendré que pagarle por los gastos de mantenimiento.-dijo Martos.
-Gastos por favor, aquí a los buenos clientes se les da beneficios no gastos ja,ja,ja…-reía el banquero y prosiguió hablando, mientras Martos mudo escuchaba.- Señor Martos el día 25 de febrero de 1987 el señor Richard entro en está sucursal, traía consigo un maletín, y en su interior habían tres millones de euros. Él los quiso ingresar en una cuenta a su nombre, si a nombre de Martos Goleen. Yo hice lo que él me indico, con la condición de que si le pasaba algo debía buscarle, y entregarle el dinero.
-Pero usted no me busco... ¿Verdad?...es raro que en veinte años no me haya encontrado ¿no cree?-dijo Martos irónicamente.
-Pues la verdad es que no le encontré y tengo pruebas de ello. Ahora se las enseñaré para que vea que no miento.- A continuación el director del banco se fue hacia su despacho y cogió un dossier. Lo acerco a Martos y lo abrió.- Ve aquí tiene todas las listas de llamadas, los estamentos en los que he pedido algún dato de usted, todo, pero fue inútil. -La verdad, no entiendo como ha podido estar tanto tiempo fuera, Richard me dijo que usted no tenía mucho dinero, que era de familia humilde, pero como había sido la única persona que lo había ayudado y querido en este mundo, si le sucedía algo quería que usted fuera el heredero. Y así fue como se ha hecho, a no ser que hubiera un certificado de defunción suyo, todo este dinero es para usted.