CAPITULO 18

Richard regreso a casa, llamó a varias personas que tenían contactos con el Tribunal y les pidió que se informaran que estaba pasando, nunca jamás Richard se había metido en ningún lió, no había hecho nada ilegal, y no podía comprender porque lo habían detenido. Pero, lo que más le intrigaba era que tenía que ver con las preguntas que le habían formulado en la comisaría.
Toda la detención y la declaración había estado basada en unos terroristas, unas personas que se dedicaban a extorsionar a empresarios, jueces, médicos para conseguir fondos para atentados en varios países. Los materiales que utilizaban salían de una empresa de la misma ciudad donde vivía Richard, pero era un empresa fantasma, no había ningún dato de la misma, ni dirección, ni teléfonos ni nombres. Aquello le intrigo a Richard, la única persona que tenía algún tipo de relación o que podía estar metida en aquellos negocios era Berta. Ella, estaba seguro de que había hecho todo aquello para perjudicarlo con el motivo de venganza, venganza por haberla dejado. Cuando le llamó Antón se quedo más tranquilo, le dijo por teléfono que tenían que verse, la información que tenía no podía dársela por teléfono, así que quedaron a las cinco de la tarde en un café. Antón era además de su abogado, gran amigo de uno de los jefes del departamento de medio ambiente, tenía información de muchas empresas, entre ellas la Quimicalgala, la empresa de Berta.
Le pidió que investigara aquella empresa, en un tramo de diez años, durante ese tiempo calculaba las irregularidades. Antón tenía varios contactos con el Fiscal General, le debía algún favor, y este aprovecho el momento para pedirle información sobre Berta Galán, su padre y la empresa.
Al cabo de varios días una secretaria del Fiscal llamó a Antón, le citaba al día siguiente en un restaurante del centro a las dos y media, la mujer le dijo que por favor fuera puntual y que no concertara ninguna cita durante la tarde, simplemente era ese el mensaje que el Fiscal le había dado a su secretaria para que se lo comunicara a Richard.
Richard aquella tarde anulo dos visitas y fue al restaurante, era un pequeño restaurante argentino, le gustaba mucho la carne y los asados, a si que su amigo había acertado. Entró y dio el nombre de Menser, la camarera lo guió hasta el final del comedor, había una especie de separación que daba a otro local pequeño, tan solo habían dos mesas y estaba apartado de todo lo demás. Pidieron dos martines mientras la camarera le hacía entregas de las cartas. El fiscal le dijo que ya la avisarían para tomar nota.

- Richard esto que te voy a contar es algo que no debería saber ni yo, pero quiero que no te metas en algo de lo posiblemente no podrías salir. Y que irremediablemente ni yo siendo el Fiscal de la ciudad te podría evitar. Alguien quiere hacerte daño, han cambiado los datos de varias personas, han entrado en la base de datos de la fiscalía y de la policía, hay un ambiente enrarecido en el Tribunal y el ministro está mañana mismo me ha llamado, me ha pedido la lista de los juicios que se celebraran contra dos personas, bueno más bien dos mafiosos, entre ellos estas tu..-Richard cortó de golpe a Menser-
- Pero, ¿Qué estas diciendo? ¿Qué me van a juzgar, porque? Nunca me he metido en líos y tu lo sabes, jamás he dicho nada a nadie, pero, ¿Qué es lo que está pasando? Dímelo por favor Menser nos conocemos desde que era pequeño, fuiste amigo de mis padres, te lo pido por lo que más quieras.-Richard estaba deshecho, le temblaban hasta las manos.-
- Mira, este es el expediente que he podido sacar del departamento quiero que lo leas aquí y tenemos toda la tarde para que veas este informe, en el hay algo que no te va a gustar sobre esa tal Berta Galán, pero debías saberlo.
- Bien, comamos y en el café me miraré esto, creo que no nos echaran este restaurante no cierra a medio día así que podemos estar tranquilos por el tiempo. No me puedo creer lo que me estas diciendo, alguien me ha metido en algún lío, alguien me odio tanto que..y se quien es, es ella Berta.