CAPITULO 16

Cuando llegó al abrir la puerta sintió un aroma que hacía siglos no notaba, era el aroma de un asado, algo que le recordaba a su madre y los años en que disfrutaba de la vida y de los placeres culinarios. Martos tenía un buen paladar, era una persona que se interesaba por la alimentación tanto como por la limpieza. Cuando acabo la universidad se fue a varios países y recorrió toda la gastronomía típica de ellos, sabiendo exactamente que era la base de aquellos alimentos para según que países. Ahora al olfatear aquel aroma le vino a la memoria aquellos años.
- Hola Reme, ya estamos aquí. –dijo Martos al entrar en casa.
- Hola Martos, hoy he querido darte una sorpresa, sabes que no me gusta cocinar, pero quería que probaras la única cosa que me sale gustosa, el asado de mi madre. Es la única comida que se hacer tan bien como ella. Cuando estaba en casa me enseño a hacer el asado de cordero a lo pobre, como decía ella, aunque esto es manjar de ricos, ja,ja..-dijo Remedios.
- Ya lo creo, hoy me parece que te voy a dar un beso..ja,ja..-rió Martos.
- ¿Me quieres ruborizar Martos? ¿Qué tal se portó hoy nuestro chucho?
- Creo que te dije que se llama Rony, a él le afecta que le llames así, es un perro muy inteligente y creo que lo tendrías que mimar un poco más, te lo agradecería. Sabes siempre desee tener un perro, pero entre los viajes, los estudios y después el negocio no tenía tiempo ni para mi, ahora creo que Rony es algo especial para mi, noto como si alguna cosa nos uniera, algo muy intimo, no sé…-dijo quedándose dubitativo.
- Si debe ser la relación que teníais en el parque, erais vecinos ¿no?...
- Creo que eres muy mala Reme, no te rías de nosotros eh!
- Está bien, lo llamaré por su nombre, señor Rony…bueno a esto le queda media hora, si quieres puedes seguir con la gran historia de tu vida, ¿Dónde te quedaste…?-dijo Remedios acercándose al sofá.
- Pues creo que…ah! si te estaba explicando cuando vino Berta al despacho a comprar el programa, Richard la conocía, tenían una aventura, pero nadie lo supo jamás, además ella le confeso que estaba amenazada por un hombre que fue a verla, le dijo que si no le pasaba la información que querían destrozaría su vida, aquello a ella le impacto mucho, Richard la quiso ayudar le dijo que concertara una entrevista con ese hombre, el intentaría disuadirle para que le dejara en paz. Ella no quería que Richard se metiera en líos, era una buena persona, y ella estaba hasta el cuello de líos con personas de no muy buena reputación. Así que le dijo que era mejor que la dejara a ella llevar sus asuntos, Richard se molesto bastante, era un poco machista, un poco hombretón y no aceptaba que una mujer resolviera problemas con hombres ella sola, pero Berta era muy diferente a todas las mujeres que Richard había conocido, ella se las bastaba sola, no necesitaba tener guardaespaldas, ni ningún hombre detrás para protegerla.
Así, que ella siguió con sus métodos, hasta que un día Richard quiso meterse en donde no debía, era un día de invierno hacía mucho frió, las calles estaba vacías, Berta había quedado con el hombre que la estaba chantajeando, le llevaba una formula para activar un mecanismo de bomba. Era un líquido que simplemente con el contacto sólido de cualquier cosa hacía volar en menos de dos segundos lo que uno quisiera. Aquel hombre trabajaba para varias organizaciones terroristas, era el suministrador. Se dedicaba a comprar el material que estas bandas utilizaban para saboteos, actos terroristas y demás. Aquel día Richard quería saber quien era ese hombre, siguió sigilosamente a Berta y cuando lo vio se quedo de piedra. No podía creer lo que sus ojos estaban viendo, era Bondo un compañero de la universidad. Se quedo en la esquina de aquella calle, cuando ellos entraron en el café Richard se acerco a la cafetería, debía tener cuidado, porque ahora los dos lo conocían.
Estuvo durante más de tres cuartos de hora escondido, hasta que salió del café primero él y a los cinco minutos Berta, al dar la vuelta Richard le estiró del brazo y la metió en el callejón, ella empezó a temblar al no ver quien la estaba reteniendo, cuando Richard le dio la vuelta y lo vio la primera reacción fue darle una bofetada que Richard admitió sin decir palabra.

- Estas loco!!!-dijo Berta con rabia.- Me has dado un susto de muerte, ¿Qué haces aquí, me estabas espiando?.Te dije que no me siguieras, que me dejaras arreglar las cosas sola, este tipo es muy peligroso, esta metido en varias organizaciones que no nos interesa saber ni preguntar, el solo quiere material químico, yo se lo doy y punto.
- Así!!!! Se lo das y punto…que bien y si es para matar a personas inocentes no se te revuelve el estomago, no crees que deberías hacer algo, no sé o quizá deberías asociarte con ellos, y dedicarte a las bombas, los atentados, seguro que tu vida sería excitante.
- Oye Richard, ya te dije que no quiero a nadie en mi vida, a ti te necesito simplemente para el programa y nada más. Si quieres seguir viéndome tendrás que olvidarte de lo que hago con mis negocios, tu solo eres eso un amigo, un amante y nada más. Perdona que sea tan cruel pero la vida es así.
- No me digas..¿sabes ..? te dejo, no quiero volver a verte, aléjate para siempre de mi vida, buscate a otro para tu programa, no quiero ser testigo de algo que me repugna. –dijo Richard saliendo del callejón y alejándose por una avenida.
- Adiós!! Mamarracho…-contesto Berta furiosa, odiaba que los hombres le dejaran, siempre era ella la que dejaba a ellos, era dominante, cruel y llegaba a ser odiosa y vengativa.