CAPITULO 15
Durante varias semanas estuvieron buscando a los clientes de Berta, pero ni rastro. Ella habÃa hecho la venta en una cuidad pequeña, el encuentro tubo lugar en una caferÃa y el vendedor prácticamente no se dejó ver, era invierno y llevaba una bufanda tapándole media cara, un gorro de lana negro que le cubrÃa casi la otra media parte de la cabeza. Lo único que vio Berta fueron unos ojos azules intensos, unas manos no trabajadas y sedosas, las uñas estaban perfectamente arregladas, aquel hombre no era un hombre que trabajara con sus manos, por el resto tenÃa una estatura normal, y era más bien delgado.
No lograron conseguir ninguna información sobre la persona que habÃa adquirido la fórmula, el padre de Berta empezó a perder el sentido, no comÃa y estaba cada vez más debilitado. Después de varios meses el padre de Berta murió, un problema pulmonar agravado por su depresión y falta de ganas de vivir se lo llevo. Cuando murió, Berta lo primero que hizo fue ir al abogado de la familia, sabÃa que su padre habÃa dejado el testamento, pero la duda era si lo habÃa cambiado. Desde el suceso de la formula no se habÃa vuelto a hablar de quien le sucederÃa. Durante ese tiempo Berta se fue a vivir a otro paÃs, dejó la cuidad y que las cosas se calmaran. Durante este tiempo su padre se fue degenerando fÃsicamente, y sobre todo mentalmente. Ginser se quedó en la empresa de asesor personal, le ayudaba y guiaba en lo que podÃa, no era quÃmico, pero aprendió mucho. El padre de Berta no cambió el testamento, a pesar de todo lo que sucedió, lo que perdieron, desde que la formula fue vendida. Estaban en alerta con el gobierno, perdieron mucha credibilidad y los clientes empezaron a mancharse, pero el señor Galán confió hasta el último momento que su hija reaccionaria y asà lo hizo. Cuando fue a ver al abogado este le abrió el testamento y una carta que su padre dejó a su nombre. Cuando acabo de leer la carta, empezó a llorar, lo que le escribió no se ha sabido, pero ella a partir de ese momento empezó a buscar al comprador de la formula, y empezó a llevar la empresa como lo habÃa hecho su padre. Al principio no fue fácil, todos estaban en su contra, pero al tener el 99,9% de las acciones nadie podÃa decir nada.
Después de gastarse mucho dinero encontró a los compradores, les dijo a pesar del riesgo que corrió que aquella no era la fórmula, habÃa un error y alguien habÃa saboteado uno de los componentes, asà que el efecto era totalmente neutro, no se podÃa realizar ningún tipo de componente. Les devolvió el dinero con intereses muy altos y el compromiso de hacerles varias formulas para componentes de alto riesgo.
Remedios estaba un poco aturdida, tantos lÃos, casi se habÃa perdido..
- Oye Martos, no llego a comprender que tiene que ver Berta, Ginser, con la muerte de Richard, la verdad no logro enlazar toda la historia de los quÃmicos con tu amigo.
- Bueno, te explicó, cuando Berta vino al despacho a comprar el programa yo no me di cuenta, soy una persona que no me fijo en las cosas, no presto demasiada atención a las personas, asà que no intuà que Richard no se habÃa sorprendido tanto de aquella mujer como yo cuando entró en el despacho, él la trato durante la entrevista y la cena como si se conocieran de toda la vida. Yo no caà hasta que Ginser me vino a ver despúes de su muerte, además de contarme todo lo referente a Berta y su familia me explicó que durante la investigación por la fórmula ella se veÃa con un hombre cada semana, se encontraban en un café y tan solo estaban diez o quince minutos, entonces a la hora de marchar ella le entregaba un sobre disimuladamente, al principio Ginser creyó que él era el comprador o que la estaban sobornando, pero despúes supo que Richard era el hombre, pero no descubrió que es lo que le pasaba y porque.
Rony empezó a ladrar se habÃa hecho la hora de su paseo y no lo perdonaba. Martos cogió la correa y se dispuso a ir al parque, Remedios le dijo que mientras ella prepararÃa algo de comer, estaba hambrienta y un poco cansada.
Martos fue al parque y jugo un rato con Rony, le lanzaba un palo de madera y Rony iba tras el desesperado le encantaba jugar y correr en aquel parque que habÃa sido su hogar durante tanto tiempo. Martos se acerco al banco amarillo y se sentó, entonces vio como Rony se le acercaba y en ese momento todo empezó a oscurecer, creÃa que iba a caer una tormenta, cogió a Rony en brazos y se fue a casa.


