CAPITULO 13

Remedios interrumpió aquella interesante historia, y le dijo a Martos que tenían que comer algo, que prepararía la cena, y así descansarían los dos, aquello estaba muy interesante pero era demasiada información para un día.
La tarde se había apoderado de aquel color rojizo de días que presagian frió, el cielo encendido como nunca te invitaba al placer de quedarte mirando ese bello espectáculo que pocas veces tenemos la oportunidad de observar. Remedios estaba muy cansada, había trabajado todo el día y después aquella intensa historia se estaba apoderando de su cuerpo y de su mente, el sueño y el dolor físico, preparo unos bocadillos fríos y se disculpo de Martos de no prepararle una cena caliente, pero no tenía fuerzas. Le pidió que siguieran al día siguiente con la conversación, este al ver la cara de cansada y su agotamiento le dijo que no importaba, había pasado veinte años solo, ahora no moriría por una noche.
Cenaron y Remedios se fue a dormir, Martos no tenía sueño, tenía tanto tiempo para dormir que las noches eran sus compañeras de fatigas, no dormía de noche, aquellos años en la calle le habían enseñado que los peligros, los demonios salen cuando la luz del sol se apaga.
Aquella noche Martos sintió ese deseo irrefrenable de escribir, hacía muchos años que no escribía, era su gran pasión cuando estudiaba, había escrito varios artículos para la revista de la Universidad y particularmente tenía varios relatos que tuvieron bastante éxito. Pero desde hacía muchos años no tomaba un papel ni un bolígrafo, su mente quedo paralizada y ahora sentía ese pequeño gusanillo que le empujaba a escribir algo. Durante toda la noche estuvo escribiendo. Remedios se levanto a las siete de la mañana para ir al trabajo, Martos estaba en el sofá, durmiendo, ella no quiso despertarlo, ni tan siquiera hacer un ruido para tomarse el café, aquella mañana se lo tomaría en el bar de la calle de la oficina.
Cuando Remedios volvió a casa se encontró a Martos sentado delante del ordenador de Remedios, está se enfado bastante, sabía que era un prodigio en los ordenadores y que podía haber hurgado en lo más intimo que le quedaba que era su diario. Un diario que Remedios escribía desde que tenía 13 años, ella no se dejaba nada, todo, absolutamente todo lo escribía, no tenía a nadie en casa y por lo tanto podía tener la completa seguridad de que aquel no lo leería nadie. Pero cuando vio a Martos en el ordenador, se enfado mucho, este le dijo que tranquila simplemente había escrito unas cosas en papel la noche anterior y quería guardarlo en un archivo.
- No me conoces, Reme, yo no me he metido nunca en la vida de nadie, jamás perdonaría leer un diario de nadie, hasta la correspondencia no la miraba si iba a nombre de otra persona aunque la tuviera lejos. Siempre he sido una persona muy celosa en el tema de la confidencialidad, del respeto de la correspondencia, quizá sea por que cuando fui más joven me la miraban toda y eso me produjo un cierto enfado con las personas curiosas.
Así, que puedes estar tranquila que no te he mirado nada, si quiero saber algo te lo preguntaré.-le dijo en forma de disculpa.

- Lo siento, pero he conocido personas muy cotillas y lo que tengo en ese ordenador es mi privacidad.-Remedios se arrepentía de la forma que había hablado a Martos.
- Tranquila, vamos a comer, he preparado está mañana un plato exquisito, espero que no te moleste que te haya invadido la nevera ja,ja,ja…-dijo riendo Martos.
- Creo que eso si que no me molesta, más bien es un favor no me gusta cocinar, es algo que no he podido superar…ja,ja..-Remedios se puso a reír también, habían roto el hielo y eso les había introducido en una conversación bastante agradable durante la comida.
Remedios estaba ansiosa de que Martos siguiera con aquella historia que cada vez se ponía más interesante. Durante la cena hablaron de ella, de su familia, su trabajo, sus amores, que habían sido pocos, no había tenido suerte con los hombres, siendo una mujer dulce, inteligente los que había conocido eran extremadamente egoístas, y sin ningún tipo de interés por lo que a ella se refería, sus gustos, sus libros, sus relaciones habían sido muy cortas ella era una persona que no aguantaba mucho, en cuanto veía que la relación no podía tener futuro, la dejaba, no quería un marido, quería una relación de amistad, comprensión, de respeto dentro de la libertad que cada uno debía tener. Eso era muy difícil de conseguir, al principio todo era muy bonito pero luego todo se torcía, todo cambiaba.
Remedios tenía curiosidad, así que pidió a Martos dejar de hablar de ella y seguir con lo de anoche.