EL PARQUE -Capitulo 3-

Rony estaba casi dormido cuando se le acerco un hombre, le empezó a acariciar el lomo de su espalda, y a decirle cosas, a Rony no le gustaban los extraños, estaba acostumbrado a vivir con su amo y este vivía siempre solo, no tenía familia, o al menos eso le había contado muchas veces. Tomás siempre hablaba con Rony, por las noches después de cenar se sentaba en el sofá y le contaba historias de su vida a Rony, como si fuera un hijo, este siempre le escuchaba atentamente, y se acordaba de todo lo que le decía, pero ahora no recordaba que le hubiera contado jamás nada de su juventud, ni hablo si tenía familia, era muy extraño.

Hoy no tenía mucho animo estaba cansado de esperar, estaba hambriento y nadie le daba nada, nadie se fijaba en el. Cuando de repente, oyó una voz a los lejos que lo llamaba, saltó de alegría, y dando vueltas alrededor de aquel lugar intentaba saber de donde venia esa voz, pero no veía a nadie, todo se había vuelto oscuro, pensó que estaba soñando o que estaba muerto.
La voz cada vez más cercana aún no se dejaba ver, se había cubierto aquel lugar de una especie de neblina gris, que no dejaba ver nada, solo se oía una voz de hombre que lo llamaba...Rony, Ronyyyy.

Mientras tanto Remedios se había sentado en su banco preferido, un banco pintado de amarillo, con varios dibujos de algún chico del barrio, que por medio de pintadas reclamaban mejoras sociales, aunque por mucho que las tuvieran la mayoría nunca las aprovecho. Su tiempo transcurría en las calles, con la pandilla y sin hacer nada.

Cuando Remedios toco aquel banco aquel día, todo desapareció, de repente y sin darse cuenta, el cielo se había cubierto también para ella de color gris, y una espesa neblina había cubierto el parque sin apenas dejar visualizar dos metros más adelante. Ella oía una voz, pero no sabía de donde venia, de entre la niebla se le apareció un perro, se le iba acercando poco a poco, tenía un aspecto dejado, sucio y famélico. A Remedios no le gustaban mucho los animales, creía firmemente que el hombre no tenía ningún derecho a enjaular, secuestrar a los animales, ellos como nosotros debían de vivir en libertad, en su terreno y su hábitat.
Rony se acercó y se sentó a su lado, ella se puso nerviosa y le invitó a que se fuera, pero Rony no se movía, el también estaba asustado.

Hubo un fuerte ruido y Rony se puso a hablar…

-Remedios no te asustes, puedo hablar, pero no soy un perro, soy tu guía.- Remedios estaba dándose en la cara unos golpes, porque no se podía creer lo que estaba sucediendo, no podía ser, o había perdido el juicio o aquello lo estaba soñando.

-¿pero que dices?..Tu mi guía, ¿pero quien eres?- pregunto por preguntar porque estaba entrando en un estado de shock.

-Soy tu guía, y no estas soñando ni te has vuelto loca. Me han enviado por que debes de cumplir una misión muy especial. Tu no conoces a Martos, el era mi dueño, mi compañero, pues es a él a quien tienes que salvar.

-No me lo puedo creer que me este hablando un perro, estoy loca de remate..-pensó sin decir nada en voz alta-

Pero Rony lo oía, el sabía que pensaba, que decía en voz baja, y sabía donde estaba en cada momento. No era un perro normal, era un perro diferente, pero Remedios no podía entenderlo. Rony era el espíritu de una persona muy cercana a ella, a Tomás, al vagabundo Martos, pero ninguno de ellos lo sabrían de momento.