Amigos empiezo otro relato, espero que os guste y que disfrutéis de mi imaginación, se admiten crÃticas, comentarios y demás. Es la manera más sincera de transmitir todo aquello que siento, y quiero compartir con personas como vosotros. Gracias y un besazo para todos. Marola
EL PARQUE Capitulo 1
Aquella mañana como la mayorÃa de todas se habÃa despertado con el ruido de los coches, a está hora empezaba a despertarse la ciudad, poco a poco se iba sintiendo el ruido de motores, la gente por la calle corriendo hacÃa las paradas del autobús o los niños con esas pesadas e inmensas carteras colgadas de su espalda rumbo al colegio. Rony estaba escondido en un rincón oscuro de una pequeña calle, alrededor suyo solo habÃa cartones, y basura que era abandonada por la noche, dejaban de todo, muebles, papeles, cartones, pero Rony no tenÃa donde ir. Su dueño habÃa ingresado en un centro psiquiátrico hacÃa varios meses. Rony se quedo sin hogar, pero no desesperaba, estaba seguro y convencido que su amo volverÃa, que no lo habÃa abandonado. Las personas como Tomás no abandonan a sus seres queridos y Rony habÃa sido durante muchos años, amigo, hijo, padre y familia de Tomás.
Empezaba un nuevo dÃa y tenÃa que ir a buscar el sustento, llevaba ya el reflejo de la hambruna en su pequeño cuerpecito, se estaba cayendo el pelo y los dientes empezaban a flojear. Pero Rony se resistÃa, no querÃa acabar vencido por la pena y la desesperación, que alguien lo encontrara y se lo llevará a la perrera. Eso era firmar la sentencia de muerte.
Salió del callejón, un estruendo de motores de coches le asustó, giro a la derecha rumbo a un parque cercano, allà se encontrarÃa con varios amigos, esos si que tenÃan suerte, estaban bien alimentados, peinados, lavados, pero les faltaba algo que Rony siempre habÃa tenido, el cariño de su amo. Los amigos le contaban que sus dueños no les acariciaban, no les dejaban ni tan siquiera pisar la casa, tenÃan su lugar y allà era donde tenÃan que permanecer. Era gente rica, pero pobre en amor.
Rony llegó al parque, siempre iba al mismo lugar, un rincón apartado entre una arboleda en la que el aire fresco y la sombra era lo más codiciado por los demás. El solÃa ir muy pronto, a las siete de la mañana ya estaba allÃ.
MariClaudia
Pro



Me alegro mucho de que comiences tu nuevo relato. Ahora lo voy a leer al dÃa... Y el prncipio tiene muy buena pinta. Me gusta el tema.
Un beso
Mari