Capitulo 11 continuación...
Mientras pasaban estas semanas la princesa se encontraba en el Rincón de las estrellas, este lugar era muy particular, tenÃa una gran extensión, además que estaba rodeado de montañas y valles que hacÃan que estuviera oculto a los ojos de posibles conquistas. En los subterráneos habÃa pasadizos, salas grandiosas en las que se preparaban a las princesas a ser princesas, habÃa la sala de las Hadas, habÃa salas de recuperación, estas eran las que se utilizaban para recuperar a esas personas que con el tiempo y por motivos varios se habÃan degenerado, habÃan cambiado a una vida de violencia, maldad, robos, y asesinatos. Estás salas estaban adaptadas para hacer toda clase de pruebas, en ellas se extraÃan los malos pensamientos, los actos de violencia, y toda clase de malas intenciones. Allà es donde irÃa a parar Bernan, cuando lo encontraran pasarÃa unas semanas allà y si todo salÃa bien estarÃa rehabilitado para poder tener una vida normal.
La princesa habÃa ido para pedir un deseo, como hacÃan la mayorÃa de las princesas, se habÃa presentado a Maru para pedirle algo pero ella debÃa esperar a que el caballero cumpliera las tres reglas del Rincón. Durante este tiempo que ya empezaba a se largo, la princesa se iba degenerando fÃsicamente, a parte de que el caballero tenÃa que cumplir con las tres reglas lo debÃa hacer en un tiempo, a partir de ese momento la princesa irÃa debilitándose y poco a poco irÃa muriendo. Si el caballero no llegaba en cinco dÃas ella empezarÃa a perder el Tamkar (era el aura y el alma de la persona), y poco a poco irÃa desapareciendo. Esto no lo sabÃa el caballero, y tampoco se lo habÃan dicho ni Ramoris, ni nadie.
Pero la princesa era muy fuerte, sabÃa que su caballero aparecerÃa en cualquier momento, y la salvarÃa, como salvarÃa al árbol y los pajarillos.
Durante el dÃa de la fiesta toda la ciudad estuvo expectante, todos querÃan conocer a ese caballero rico, joven y guapo que se habÃa ido corriendo la voz durante los últimos dÃas, todos querÃan conocerlo, querÃan saber de donde era, que iba a hacer en la ciudad, pero nada se pudo filtrar. Todo era un gran secreto.
A las 6 de la tarde se abrieron las puertas del palacete del Conde, empezaban a llegar bellas mujeres, condes, princesas, y por fin llego el caballero. Al entrar en el palacete empezó a sonar una música, aquella música era la misma que el pajarillo habÃa canturreado al oÃdo del caballero el dÃa que recordó su nacimiento. Al oir aquella música el caballero empezó a temblar, pensaba que aquello era un mal augurio, pero no, aquella música era la que atraerÃa a su hermano.
Todos estaban expectantes de ver al caballero, cuando de repente la música paro de sonar, un fuerte golpe y un estruendo de pisadas de caballos sonó en todo el gran salón de baile. Entró ferozmente, cabalgando como si lo hiciera por el monte, con un puño mirando hacÃa el cielo y gritando:
-Detener a ese traidor, no es quien dice, es un asesino, un falso conde o lo que quiera llamarse. El es el caballero sin rostro, el caballero de la armadura. Durante años mato, masacró y asesino a todo el que se aparecÃa por delante, nadie sabÃa quien era, nadie porque llevaba su armadura puesta, su excusa y su coartada. Ahora lo tenéis delante de vosotros, detenerlo y llevarlo a los jueces, debe morir por todo lo que ha hecho.-estaba eufórico, gritando aquellas palabras como si fuera el gran rey, el salvador de la tierra, todos quedaron con la mirada fijada en el caballero, sin saber si aquello que aquel hombre que habÃa entrado era cierto o era mentira. Ahora parecÃa que Bernan tenÃa el poder y la gloria, todos lo alabarÃan, lo querrÃan por ser el que detuvo aquel monstruo que llevaban años buscando, pero lo que no se esperaba era lo que iba a pasar.
De repente el salón se oscureció, un sonido estridente cerro la boca de Bernan y por la puerta entro Ramoris. El caballero suspiró fuerte, sintiendo un gran alivio dentro de si, ahora al menos estaba acompañado de alguien que le habÃa guiado hasta aquel lugar.


