Capitulo 9.....
Solo pensaba en ir al encuentro del Hada, quizá ella al contarle el secreto lo ayudarÃa, podrÃa saber que paso con su hermano y porque ese hombre le acusaba y hablaba de aquella manera tan violenta.
Al llegar al Rincón pregunto por el Hada, se llamaba Luzielo, su nombre era en honor al cielo y al agua. El Hada no tardo en salir, recibió al caballero y le explico que ahora irÃan a un lugar especial, a la sala del agua.
AllÃ, le dijo al Hada nos sentaremos y hablaremos del secreto, de ti y de todo lo que te preocupa. El caballero estaba impaciente, tenÃa ganas de saber, de que alguien le explicará lo que le estaba sucediendo, el motivo porque toda su vida se estaba desvaneciendo.
Al llegar a la Sala del agua, el caballero se sorprendió, no habÃa nada más que agua, toda aquella habitación estaba cubierta por un manto de agua azul. Este le dijo al Hada que no se podÃan quedar allÃ, aquel lugar era como una especie de lago, no habÃa forma de sentarse en ningún lugar. El Hada le dijo:
-Para que necesitas un lugar para sentarte, si tienes todo este espacio para ponerte cómodo…-el caballero continuaba inmóvil y perplejo por aquellas palabras, no podÃa pasar, no sabÃa nada, se preguntaba ¿Qué es lo que pretendÃa el Hada de él?.
El Hada era muy juguetona, y muchas veces se mofaba de sus invitados, sin llegar a causarles daño, pero disfrutaba haciendo alguna que otra travesura y bromas que a ella le parecÃan divertidas.
Al ver que el pobre caballero estaba bastante abrumado por todo aquello. Decidió acabar con el juego. El Hada dio dos palmadas con sus manos y el agua desapareció, en su lugar se habÃa restablecido lo que podÃamos llamar un salón, tenÃa varios sofás, alfombras que cubrÃan por entero el suelo, algún que otro retrato de figuras extrañas, y un solo armario. Al fondo de todo habÃa un gran ventanal, pero no se podÃa ver lo que habÃa detrás.
-Pasa y acomódate – dijo el Hada- no seas tÃmido y cuéntame, creo que tienes mucho que contar y algún que otro problema ¿no?.
- Hada, no sé que hacer, me confunden, creo que me confunden con otra persona, con un malvado y perverso ser que hizo algo cruel y sucio. Y yo no he hecho nada.-la voz se le quebraba por momentos, estaba desesperado y angustiado.
- ¿Y tu que crees?- dijo el Hada- puede ser que en algún momento de tu vida que no puedes recordar hayas hecho todo esto que dicen….-sin dejar acabar el caballero le contestó..
- No, no por favor Hada creedme, yo jamás harÃa daño a nadie conscientemente, no dañarÃa a ningún inocente, tenéis que creerme…he luchado en batallas, en guerras, y si murió mucha gente, pero todos éramos guerreros, éramos soldados, no gente inocente, bueno….menos una persona que no tuvo nada que ver con la guerra, una pobre inocente que estaba donde no debÃa estar. Se cruzó en el camino y fue una desgracia….-el caballero empezó a llorar desconsoladamente.-
El Hada intentó consolarlo y le pidió que le explique el secreto. El caballero secándose las lagrimas con su mano empezó a explicar todo lo que hacÃa poco tiempo habÃa vuelto a recordar, aquel momento de su nacimiento, el dÃa que empezó su vida y la de otra persona que el no habÃa conocido hasta ese momento en que su memoria despertó de un letargo de veintitrés años.
El Hada escuchó con muchÃsima atención todo lo que el caballero estaba contándole, se estaba dando cuenta que la historia que contaba era cierta, pero la habÃa tenido dormida en su interior, era como si la estuviera viendo desde una ventana en ese preciso momento. Los detalles de la habitación, la descripción de los rostros de sus padres, todo estaba dibujándolo con plena claridad.
Cuando el caballero acabo de explicarle la historia el Hada, se quedo callada, aquella habitación habÃa quedado sellada, como un tumba, no se podÃa percibir ni el más mÃnimo sonido, ni tan siquiera la respiración de ellos. El Hada de pronto le dijo, tienes que hacer algo para salvarte, tienes que encontrar a tu hermano, él es el que ha hecho daño, el es el que se ha hecho pasar por ti durante estos años, y si no lo encuentras…lo más probable es que te detengan y que nadie te crea, por lo tanto te juzgaran y tu cuerpo acabara en la guillotina. Sabes que hay gente que es muy violenta, estamos en un año de guerras, disturbios, pobreza y hambre y eso puede provocar una gran batalla campal, de la que no saldrás.
-Pero, Hada, tengo que salvar el árbol, me dijeron que cuando cumpliera las tres reglas, todo acabarÃa, volverÃa mi princesa, y el árbol y los pajarillos volverÃan a tener lo que habÃan tenido siempre, y ahora me dices que tengo que salvarme…pero, ¿es que no te importa la vida de la princesa?..-dijo todo enfadado el caballero poniéndose de pie y en posición de salir corriendo, pero antes de que esto pasará la Hada le paró con su magia, quedó instantáneamente paralizado en la misma posición de aquel momento, como una estatua.
-Mira querido caballero, ahora en lo único que tienes que pensar es en salvar tu rostro, tu vida, y tu reputación, asi que será mejor que te dejes de juegos amorosos, el amor ya llegará, si ella te ama no se irá, esperara y si no espera es que no era para ti.-dijo el Hada- si prometes que no te vas a mover de aquà te volveré a tu estado natural, si no te dejaré aquà conmigo de compañÃa como una estatua de decoración…ja,ja,ja.
El Hada sabÃa que no se podÃa mover, pero los demás sentidos estaban despiertos, asà que el caballero oÃa todo lo que ella le decÃa.
El Hada volvió a el caballero a si estado normal, este puso cara de malas pulgas, pero tenÃa que hacer lo que le ordenaba aquella Hada que cada vez le estaba cayendo peor.
-Tienes que volver a la cabaña de Ramoris, allà están todas las piezas de está historia allà encontraras la forma de buscar a tu hermano, y de salvarte. Ten cuidado, el hombre que se cruzó contigo y te confundió es un hechicero, si te vuelve a ver posiblemente te haga algo, asà que será mejor que tengas mucho cuidado.
- Gracias Hada, y perdona por mi conducta, la verdad es que estoy empezando a caer, a desfallecer, no se quien soy, de donde vengo ni a donde voy. Lo siento.-el caballero salió de aquel lugar y emprendió camino hacÃa la cabaña donde la mujer extraña le cuido aquella noche, esa mujer que era realmente Ramoris, porque Ramoris era un rey del bosque, se podÃa convertir en cualquier cosa, y en cualquier persona.
Mañana más....
