Capitulo 8......

Era muy temprano cuando el caballero salió de sus aposentos, no podía seguir allí, estaba inquieto…todavía no había amanecido, el cielo empezaba a despertar. Las primeras luces rompían por el este la oscuridad de la noche y poco a poco iban tapando aquellas estrellas que durante toda la noche no habían dejado de iluminar la tierra.
El caballero se sentó a mirar aquel bello espectáculo, pocas veces se había detenido a observar el cielo, el sol, los campos. Que diferente es algo cuando te paras a observarlo, pensaba.
Ramonis hizo acto de presencia, le dijo que cuando estuviera preparado debía partir. Le indicó por donde debía regresar y lo que debía hacer cuando llegará al Rincón.
Le dio las gracias y al ir a abrazarlo sintió como su rostro ya era visible, estaba rozando la piel de Ramoris. El caballero hasta ese preciso instante había visto a Ramoris como una especie de unicornio. Su rostro era como el de un caballo con alguna cosa que le salía del hocico, pero ahora, no tenía ese aspecto. Justo en el momento que lo había tocado se había convertido en el rostro de un hombre, un hombre mayor, con una gran barba blanca, ojos claros, como los que vio en aquella mujer que se le apareció en el establo. Eran los mismos ojos, la misma expresión, el mismo fuego.
-Tu eres….-dijo el caballero dirigiéndose a Ramoris.-
-No digas nada.-le contestó Ramoris- todo es lo que no parece y todo parece lo que no és. Debes irte, algún día sabrás mucho, pero antes has de cumplir lo que te has propuesto.
-Si, Ramoris, pero..-no dejó que acabará-
-No vete, se que tu y yo volveremos a encontrarnos, y quizá no dentro de mucho tiempo, cuando esto suceda ya hablaremos.-Remoris se dio la vuelta y son más se fue alejando, allí se quedaba el caballero que ahora tenía que seguir su camino.

A partir de este momento la vida del caballero dependía de él mismo, ahora tenía que encontrar el Hada y cumplir su última prueba, contarle el secreto, pero el caballero no tenía ningún secreto, pensaba en que le contaría al Hada. De momento le quedaba un día para llegar al lugar donde ella estaba, en el camino iría haciendo memoria de si alguien alguna vez le contó un secreto, Ramoris le contó que alguien que lo había querido mucho le contó un secreto, pero no se acordaba, debía de ser muy pequeño.
Al paso de unos cerros, noto como el cansancio se apoderaba de todo su cuerpo, decidió parar un rato, sentarse y descansar. Cuando el sueño se estaba apoderando de su ser, de repente apareció el pajarillo del árbol, llevaba una de las alas negra, estaba exhausto, en el pico llevaba un pequeño palito, el caballero al verlo en aquel estado la abrió una de sus manos para que posara sobre ella, el pajarillo se poso y jadeando, en un estado casi de muerte soltó el palito que llevaba en el pico. El caballero lo cogió y lo dejó a su lado, en aquel momento era más importante tratar de salvar a aquel pajarillo, le puso su dedo mojado en el pico para que pudiera beber un poco de agua, lo oculto debajo de una ramita fresca a su lado. Cogió el palito y leyó lo que había inscrito, el caballero sabía perfectamente que aquello era un mensaje de el Rincón de las Estrellas, sabía que el árbol estaba agonizando y que los pajarillos habían ennegrecido, y estaban a punto de desaparecer.
En aquel mensaje solo decía:
“De ti depende, tu decisión es nuestra vida o nuestra desaparición. Los pajarillos están volviéndose negros, el árbol agonizando, y tu princesa enfermando, haz lo que tengas que hacer.”

Aquello le hizo saltar y ponerse de pie, tenía que ir deprisa, no había tiempo, pero tenía un problema, no sabía cual era el secreto…..pensaba y pensaba, pero no había manera de que su mente pudiera recordar nada. El pajarillo empezó a piar suavemente, intentaba decirle alguna cosa, pero el caballero no se daba cuenta, lo había metido con cuidado en un bolsillo de su zurrón.
Cogió sus cosas y emprendió el camino, le daba igual no acordarse del secreto, tenía que llegar al lugar lo antes posible, desde hacía varias semanas no sabia nada del mundo que le rodeaba, había estado alejado del mundo que le rodeaba. Cuando pasaba por un camino, se cruzó un hombre, este tenía aspecto de vagabundo, estaba sucio y greñoso. Al pasar al lado del caballero, le dijo:
-Tu eres el culpable, tu serás maldecido y pagarás lo que hiciste.-al oir esto el caballero intentó que el hombre parara de caminar, lo cogió por la camisa y le obligo a decir que es lo que le había dicho y porque…
-Eres un miserable, hace años que te buscan, tu rostro lo tapaste para no poder ser pillado, para salirte airoso de todo lo que hiciste a tu familia, pero yo, yo si que se quien eres..eres un hombre vil, malo, perverso, dejaste morir a toda aquellas personas que te amaban, a todos aquellos hombres que estuvieron a tu lado desde pequeño…no sé como has podido.-el hombre tenía los ojos húmedos a punto de caer unas lagrimas que llevaba reprimidas hacía muchos años.
-Pero, que dice, yo no le conozco, no se de que habla, toda mi vida he vivido en el mismo lugar, con la misma gente y les he cuidado, les he ayudado. Se que muchas veces no estaba, pero era por las guerra, las batallas, solo he matado a guerreros, a luchadores de otros lugares…y solo a una persona inocente, pero eso no me incluye en lo que usted dice.
-Usted es Bernan el guerrero sin alma, el guerrero sin rostro. Todos lo han reconocido, y ahora pagaras el daño que hiciste. Te esperan al final del camino, allí te juzgaran y pasaras a cumplir la condena de muerte que te será impuesta.
-Estás equivocado, hombre, yo no soy quien decís, os lo ruego tengo que salvar el Rincón de las estrellas, tengo que encontrar a mi princesa…..

Este cayó de rodillas suplicando clemencia a aquel hombre, no entendía porque le estaba pasando eso, el no se acordaba de nada.-El hombre se fue alejando poco a poco del camino del guerrero, el pajarillo había asomado su pequeña cabecita, ya más recuperado, del zurrón, y empezó a salir un canto de su garganta, un cantó bello, pero al mismo tiempo era como una señal de algo malo, algo que iba o había sucedido. Aunque aquel cantó no lo conocía, el caballero sintió como si alguna vez lo hubiera escuchado. En el fondo de la memoria quedo grabada aquella melodía y poco a poco iba recordando, iba retrocediendo en el tiempo, en la vida de niño, aquel cantó era el que escucho durante el parto de su madre, pero lo extraño es que estaba viéndolo en aquel momento, estaba viendo como su madre daba a luz a un niño, un niño igual que él. En aquel momento cerró los ojos y con gran esfuerzo trato de recordarlo todo, recordar que paso aquel día. Poco a poco iba captando la imagen de una habitación, era pequeña, había varias personas, una de ellas su padre, tenía en las manos un bebe, iba girando la vista y su madre en la cama con otro bebe, eran idénticos.
El doctor los lavo, y les dijo:
-Vosotros decidís, es imposible que los dos vivan con vosotros, prácticamente no tenéis ni para vosotros, tenéis de que dejar uno, en el pueblo hay alguna persona que lo cojera, lo cuidara. Has tenido suerte de que hayan nacido con salud, esto es una gran ventaja.-dijo el doctor dirigiéndose a la madre, ella empezó a llorar, desesperadamente, no tenía consuelo.
-¿Cómo voy a elegir, son iguales y son diferentes, como les voy a explicar de mayores si se llegaran a encontrar, doctor que les diría?-estaba desesperada, ni tan solo sentía el dolor de parto, solo sentía el dolor de corazón, el dolor del alma, por tener que elegir uno de ellos.
-No tenemos mucho tiempo, así que si no decides tu que lo haga tu marido, es lo mejor para vosotros. Sabéis que si pasan los gestores de padrones y os ven en está situación con dos hijos os los quitaran a los dos, y los mataran. Porque dicen que los llevan a los orfanatos pero te puedo asegurar que estos no existen, estamos en un tiempo malo, no hay cosechas, no hay nada que recoger del campo y eso está matando a la gente. Se que debe ser muy duro y no debería tener que pasar, elegir a uno de los dos, pero por la vida de ellos debes hacerlo.

La mujer después de sollozos dijo a su marido que pusiera a los dos niños juntos, y los dejara solos, cuando estuvieron solos la madre dijo al doctor que los moviera, los cambiara de posición varias veces, y ella escogería después. Así lo hizo, el medico los mezclo, movió varias veces y entonces ella eligió el que estaba al lado de la ventana.
El doctor sin decir palabra envolvió al otro en una manta y salió de la casa, esa sería la última vez que se vería con su madre, su padre o su hermano, esa sería la separación más dolorosa de aquella familia, porque además sabían que jamás deberían contar lo sucedido, ese era el secreto que el caballero tenía en la mente, pero no podía recordar, para él aún tan solo teniendo unos minutos de vida fue un momento que quedo gravado en el inconsciente. Durante su niñez, su madre fue una persona no muy cariñosa, tenía el recelo, la tristeza, de haber tenido que elegir, sin embargo, el caballero tuvo todo el cariño por parte de su padre, el cual intentaba suplir lo que su madre no le daba.

Pero aquello fue como un flax, le vino de repente, y se acordaba claramente, pero lo que no podía recordar era lo que aquel hombre estaba diciendo, las maldades que había cometido, eso era imposible.

Aturdido y sin saber que hacer, lo único que pensó es ir a ver al Hada, quizá ella podría sacarle de toda aquella gran confunsiòn.