Continuación.....

Ramoris le advirtió, si no cumples las normas no conseguirás tus propósitos. Te dejaré que pienses, pero no tardes, el árbol está muriendo y con él todo nuestro mundo. El caballero dudo y dudo, pero después de mucho pensar y pensar decidió que tenía que quitarse la armadura de la cabeza.

Al día siguiente llamo a Ramoris y le comunicó su decisión.
-Me quietaré la armadura, espero que sea lo correcto, para mi y para los demás.-dijo un poco nervioso.
-Claro que si, ya verás como con tu decisión todo cambiará, tu vida y la de los demás. Todos estarán orgullosos de ti, esto será como haber ganado la guerra, después de muchas batallas, al final gana el más fuerte, no importa su aspecto, no importa su físico, muchas veces el más importante la destreza, el corazón que la fuerza.

En aquel momento el caballero cogió entre sus dos manos la armadura e intento sacársela, al principio le daba miedo, la presionaba entre sus manos sudorosas, y en un momento presiono hacia arriba y la armadura salio de su cabeza.
Ramoris sabía lo que pasaría, sabia que había debajo de aquella armadura. El rostro del caballero no existía. No dijo nada Ramoris, sabía que iba a suceder, pero espero a que el caballero intentara ponerse las manos en su rostro.
El caballero intento tocarse la cara pero no había nada, no tocaba nada, asustado, con la imagen del terror en todo su cuerpo empezó a saltar, a gritar, desesperadamente intentaba encontrársela.

-No tengo rostro!!!! ….que me has hecho….no soy nadie, no tengo rosto!!!- Gritaba totalmente desconsolado- ¿Por qué lo has permitido, que me has hecho?.
-No temas, en poco tiempo tu rostro aparecerá, has cumplido la primera norma, también la de Ramoris , ahora te queda la última. Mañana partirás hacía el árbol allí encontraras al hada, a ella le tendrás que contar el secreto oculto en tu mente, entonces cumplidas las tres reglas podrás conseguir eso que tanto has deseado, a tu princesa. –dijo Ramoris-
-Pero yo no tengo secretos, como voy a contar un secreto si no tengo ninguno -dijo el caballero a Ramoris.
-Si, querido caballero tú tienes un secreto escondido, debes concentrarte y explicárselo al hada, piensa y verás como en poco tiempo recuerdas ese secreto, solo tú y otra persona lo sabéis, esa persona te quería mucho, por eso confió en ti. Bueno amigo es muy tarde, mañana debemos seguir y debemos descansar, tú deberías hacer lo mismo, mañana te esperan muchas emociones.

Los dos se fueron cada uno al lugar donde dormían, esperando un nuevo día. Mientras la noche se hizo presente, está vez el cielo se había vestido de fiesta, las estrellas brillaban como nunca, cada una de ellas era de diferente color, su luz esa noche era tan bella que iluminaba los campos como si fuera de día, como si fueran gotas de lluvia y está se hubiera convertido en pequeñas lanzas e intermitentemente y con más fuerza que nunca sus destellos hacían que explosionará un espectáculo pocas veces visto por nadie.

Continuara el lunes....