Continuación.....
Las noches se le hacÃan eternas, oscuras y con un miedo que no podÃa deshacerse de él.
Estuvo parte de la noche pensando en aquella historia que le acababan de contar, la decisión de una persona valiente por amor, él no harÃa, serÃa capaz por amor de arriesgarse a perderle, a perder a esa bella mujer, por descubrirse…., pensaba que si se quitaba la armadura su agonÃa le harÃa morir, su secreto serÃa visto y el horror se apoderarÃa de la persona que él amaba, sabÃa que lo abandonarÃa, se horrorizarÃa y avergonzarÃa de él.
EL frió empezaba ha hacer su presencia, la noche era oscura, por una pequeña ventana se podÃan observar las infinitas estrellas que en esa noche se dejaban ver, su luz brillante delataba una noche larga y frÃa. El caballero no podÃa dormir, de pronto oyó un ruido en la parte trasera del establo, un ruido seco, como de un fuerte golpe, aquello asusto al caballero, se levantó sigilosamente y se escondió tras la puerta grande. Espero para comprobar si alguien entraba, estaba sudando, de repente le habÃa entrado un sofoco, una especie de miedo aterrador que le hacÃa temblar. No se podÃa mover, ya que el tembleque que hacia que su cuerpo bailara provocaba un ruido en la armadura, desde hacÃa dÃas no se alimentaba debidamente y habÃa adelgazado, la armadura ahora no encajaba, no se amoldaba a su cuerpo como antes.
La puerta se estaba abriendo poco a poco, un chirrido agudo se introducÃa en los oÃdos provocando una sensación de angustia. Entro por fin, era una mujer, baja, con pelo desmelenado y crispado, era bastante mayor, y empezaba a encorvarse su espalda.
El caballero permaneció inmóvil, no decÃa nada, y prácticamente no respiraba.
La mujer se volvió hacÃa él, y le miro fijamente, con ojos de color miel y fuego, daba la impresión que estaba a punto de provocar una desgracia con la mirada y con la luz de sus ojos, le tendió una mano al caballero, una mano tierna, arrugada por el tiempo y la experiencia, una mano que contaba historias, que habÃa dado de comer, habÃa acariciado suavemente, trabajado duro en aquellos campos interminables, una mano que delataba algo más de lo que aparentaban.
Cuando el caballero poso su mano en la de aquella mujer, sintió un frió recorriendo todo su cuerpo, la cara se tensó, los brazos prácticamente no se podÃan mover, y su voz habÃa quedado muda.
La mujer le dijo:
-Mira, caballero de la armadura, tienes que quitarte este vestido tan ridÃculo que llevas, hace tiempo que lo debiste haber hecho, ahora tu congoja no estarÃa ahogándote, las dudas, el miedo no se apoderarÃan de tu mente, serÃas libre. La libertad del alma, la libertad de los sentimientos es lo único que nos hace libres, lo único que nadie nos puede arrebatar es la libertad de poder elegir nuestro destino, nuestra forma de vivir, de pensar, y nuestra alma. Lo más importante amigo es no perder el alma, y hay muchos que la han perdido, pero, sabes porque, por miedo, por no dar rienda suelta a lo que crees o sientes.
Tienes que volver, ir a la ciudad y buscar el Rincón de las estrellas, allà te espera Rebeca, ella es un hada, ella te ayudará a quitarte la armadura, y cuando lo hayas hecho deberás buscar a la princesa. Le tienes que demostrar que a pesar de todo, la amas, sino la perderás. Tienes que pasar las tres pruebas que exige el Rincón sino, todo acabará. El primer escalón ya lo has conseguido, has compartido tu deseo conmigo, ahora tienes que cumplir los otros dos….
El caballero no sabÃa que hacer ni que decir, estaba petrificado, el miedo se habÃa apoderado de tal forma que era incapaz de reaccionar, en ese momento tan solo querÃa desaparecer, querÃa irse a un lugar donde nadie le viera ni supiera de su existencia.
Las cosas se estaban poniendo cada vez peor, la angustia se habÃa apoderado tanto de él que no podÃa respirar, no tenÃa hambre y la piel se le estaba empezando a pegar a los huesos, perdÃa poco a poco todo lo que hasta ese momento tanto le habÃa costado conseguir, cuando de repente, alguien le hecho una corriente en el cuerpo que le hizo saltar a varios metros, la caÃda fue tan fuerte que parte de la armadura quedo desprendida de su cuerpo, tan solo le quedo la de la cabeza.
En aquel momento se dio cuenta que tenÃa que desplazarse hasta el Rincón de las estrellas y hacer el esfuerzo que debÃa para salvarse él y salvar el gran amor que tenÃa por su princesa.
Las reglas del Rincón de las estrellas eren claras, nada, ni nadie puede conseguir un deseo sin ser compartido, haber pasado por la prueba del Remoris y decir un secreto oculto.
El caballero deseo lo habÃa compartido con la mujer del establo, con ella habÃa compartido por medio de la mente ese deseo de amor por una mujer, ahora tenÃa que regresar y conseguir la prueba de Remoris, esa era la más dura, la más difÃcil, pero lo tenÃa que conseguir.
Remoris era un brujo, el te enviaba a un lugar y durante varios dÃas permanecÃas a sus ordenes, tenÃas que quedarte allà y escuchar lo que él ordenaba.
Cuando el caballero llego al Rincón de las estrellas le esperaba una especie de flor en la puerta, está le dijo: Ven, entra te llevaré junto a Remoris, él te está esperando. El caballero se quedaba perplejo, como todos sabÃan lo que iba a hacer, lo que pensaba, lo que deseaba….
Remoris era una especie de animal legendario, tenÃa la cabeza de un caballo y en la punta del hocico le salÃa una especie de protuberancia de color plata, pero a medida que se movÃa se tornaba transparente y podÃas ver las estrellas, la luna, ángeles, flotando sobre una especie de nube blanca, era algo rarÃsimo. El caballero entró en sus aposentos y se sentó delante de Remoris, este quedo impresionado de aquel hombre, estaba desvalido, delgado, hecho pedazos y en la cabeza llevaba aquella armadura que no dejaba ver que era lo que habÃa en su rostro.
Ramoris le dijo:
-La prueba consiste en lo siguiente, deberás quitarte la armadura de la cabeza, deberás pensar en alguien que hiciste daño, concéntrate bien en esa persona y con tu fuerza ella volverá. Debes hacer que te perdone, debes devolverle lo que es suyo, y debes arrepentirte de lo que hiciste….¿lo has comprendido?..
- Pero, hice mucho daño a muchas personas, mi vida está rodeada de muerte, de guerras, de batallas…no se a quien elegir…- dijo abrumado por su indecisión y su confusión.
- Amigo, debes elegir a una sola persona, solo una, de eso depende ti vida.
El caballero quedo pensando, habÃa matado a muchas personas, en las guerras, las batallas, ya sé sabe mueren muchos, pero tenÃa que haber alguien que muriera sin tener que morir....(continuará).
jcarlosfuentes


Todos pasamos por momentos crÃticos del caballero, llevamos esa armadura y la vida se encarga de darnos esos mensajes para despojarnos del miedo a vivir, miedo a sentir.
Me gusta mucho que a pesar del temor del caballero aun le queda el coraje que es el gran enemigo del miedo.
Un abrazo... y espero mas! J.Carlos