Hoy voy a dedicar mi post a personas que desinteresadamente y con cariño ayudan a otras, esas personas anónimas que están, pero no se ven, no se oyen.

Esas son las mejores, las personas que en el anonimato y sin tratar de echarse medallas ayudan a otras a superar una serie de dificultades, problemas, angustias, depresiones etc.
Hay muchas clases de personas, pero algunas son excepcionales, y estás jamás salen en ningún periódico, no salen en la televisión, ni van fanfarroneando que han dado, han ayudado, a los demás.
Quiero agradecer a un persona (está persona ya sabe quien es) el apoyo, la moral, la ternura, simplemente agradecer que con sus palabras a conseguido que yo haga algo, que seguramente no hubiera podido hacer sin su apoyo, de momento lo intentó, y lo estoy consiguiendo. Hay muchas formas de ayudar a las personas y se puede hacer aún estando a miles de kilómetros. Es extraño, yo al menos me lo pregunto muchos días, que simplemente la ilusión, las palabras puedan hacer algo que no lo hacen las terapías, los medicamentos, o las personas que tienes a tu alrededor. A pesar de que muchas personas dicen que por medio de internet todo es mentira, todos y todas mienten, quizá haya personas que sí, pero hay muchas que gracias a este medio han sido felices, están acompañadas, se sienten útiles y queridas.
Que grande es la palabra, que poder tiene, sea hablada o escrita.
Mi historía sería muy larga de contar, pero lo más importante es que las personas cuando nos pasa algo, tenemos un problema o nos estamos derrumbando, nos demos cuenta, seamos capaces de reaccionar ante algo que seguramente con el tiempo nos destruirá, o nos hará infelices. Yo he cometido muchos errores en mi vida, he hecho cosas de las que me arrepiento, cosas que antes de hacerlas yo creía que iban en contra de todas mis creencias, pero la vida te enseña que muchas veces llegamos a una situación que nos desborda, no somos capaces de controlar, de ver que delante de nosotros hay un precipicio y que unos pocos centímetros más nos vamos a caer al vació y no saldremos ilesos. Con esto no me estoy excusando, porque eso sería como intentar querer echar la culpa a los demás, y para ser sinceros nada más que uno mismo es responsable de sus hechos. Aunque si es verdad que muchas veces, nos comportamos de una u otra manera por situaciones que no hemos buscado, por ser vulnerables, por querer mucho, por ser como somos, por estar necesitados de cariño, de amor, por problemas familiares, etc.
Ahora estoy intentando salir de un túnel que empece a cruzarlo hará unos cuatro años. Lo intenté muchas veces, y no lo logré, pero de repente un día apareció en mi vida, una estrella muy lejana, pero al mismo tiempo tan próxima que a veces siento que la tengo a mi lado y gracias a ella estoy mucho mejor, estoy viendo un sendero que me llevará al final, a la salida de ese túnel y seré capaz de conseguir lo que me propongo.