Este es un relato verÃdico dedicado a mi sobrino Lizer.
EMOCIÓN
Era el mes de agosto, una calor insoportable. Este año mi hermana me habÃa dejado a sus dos hijos a pasar unos dÃas. La verdad es que me encantan los crÃos, no sé si es porque somos siete hermanos y hemos crecido en una familia numerosa. Yo siempre habÃa deseado tener más hijos, esa es la verdad, aunque ahora ya tengo 43 años y un hijo de 23 años que vive su vida, es independiente y sinceramente no es cuestión de empezar de nuevo. A mi me gusta que mis hermanos me dejen unos dÃas a mis sobrinos, yo me lo pasó bomba con ellos y ellos también. Aquel verano del 1998, mi sobrino Lizer tenÃa 2 años y mi sobrina Iguazel tenÃa tan solo ocho meses. Yo cada dÃa los arreglaba y nos Ãbamos a un parque o a dar paseos. Uno de esos dÃas se me ocurrió llevarlos a un “Chikiparkâ€, es un lugar de juego, con muchas bolitas de plástico y un lugar sin peligro. Ese dÃa habÃamos comido, habÃan hecho un rato de siesta y a las cuatro de la tarde los vestà muy guapos y les dije que nos Ãbamos a ir en metro, Lizer vivÃa entonces con sus padres en Zaragoza y jamás habÃa ido en metro. El estaba muy nervioso, le hacÃa tanta ilusión, que no paraba de saltar por la calle. Nos dirigimos a la estación de Maragall, allà debÃamos coger la lÃnea 5 del metro y bajarnos en Sagrada Familia.
Iguazel no se daba cuenta de nada, con ocho meses se me quedo dormida en la mochila que la llevaba colgada de mi pecho. Lizer estaba radiante, pagamos en las maquinitas del ticket que las quiso pasar él, bajamos al anden y cuando llego el metro nos subimos, le dije que nos Ãbamos a sentar y que debÃa portarse bien, que el metro a veces frenaba y se podÃa hacer daño. Durante las dos primeras paradas no dijo nada, estaba alucinando, me dijo “tÃa yo nunca he ido en trenâ€, yo le conteste que no era un tren, era muy parecido, pero este se llamaba Metro. De repente la chica que habÃa a nuestro lado saco del boldillo un paquete de pañuelos y me dijo señalando el asiento, con disimulo, que se estaba haciendo pipi mi sobrino, empecé a secarle pero se habÃa mojado todo, Lizer me miró con cara de susto, cara de no saber que es lo que le habÃa sucedido. Yo intenté hacerle entender que no pasaba nada, que eso habÃa sido simplemente la reacción a una emoción por ir en metro la primera vez. El me contestó que habÃa sido “LA EMOCIÓNâ€.
No podÃa regresar a casa, estábamos llegando y hubiera sido un desastre y una desilusión para ellos, asà que decidà arriesgarme y entrar en el chiquipark. Al entrar la chica de la taquilla al ver a Lizer todo empapado me dijo que no le dejarÃan entrar en los juegos, asà que lo mejor era ir al lavabo y con el secador de manos intentar secarle el pantalón, la odisea fue que llevaba a la pequeña colgando de mi y el otro se me escapo corriendo sin pantalones ni calzoncillos por todo el recinto, hasta que logró meterse en el recinto de las bolas. La cuidadora me dijo que no me preocupara que lo sacarÃa ella, asà que le seque los pantalones y allà pasó toda la tarde. Yo estaba contenta porque aquella experiencia con mis sobrinos no se me olvidarÃa jamás, además que cada vez que la cuento nos reÃmos mucho.
Después de toda la tarde en el salón infantil volvimos a casa en metro, pero está vez Lizer ya habÃa superado el shock de la emoción y su primera vez en un metro. Me dijo muy cariñosamente que se lo habÃa pasado pipa en el metro. Yo solo recuerdo su cara de sorpresa, de “EMOCIÓNâ€.
pprompeolas
Pro 


LA EMOCIÓN DE UN NIÑO. QUE HERMOSO POST AMIGA MAROLA. UNA BELLEZA TU RELATO. UNO IMAGINA LA CARITA DE LICER.

A VER SI TIENES MÃS COSITAS DE TUS SOBRINOS....
BUEN FINDE
SALUDOS EMOCIANADOS
PEPE