No os parece fantástico recibir alguna vez unas palabras de amor, de cariño, de amistad. Creo que es lo más fantástico que te puede suceder, pero además es notar esa sensación de que alguien que no te conoce, no sabe como eres, te dedique unas palabras que seguramente las personas que tenemos alrededor o más cercanas a nosotros no nos las dirán jamás. Ha veces la gente piensa que las palabras no significan nada, creo que es totalmente falso. En un momento dado las palabras pueden mover montañas, pueden hacer que la sonrisa salga de ese volcán que llevaba apagado hacia años, pueden levantar el animo enfermo de muchas personas que solamente tienen la soledad como amiga, que se sienten solas a pesar de estar junto a otras personas. A veces las palabras más sencillas, más tiernas hacen que el corazón vibre, lata más deprisa, porque aunque posiblemente sea un sueño alguien se ha fijado en ti, te llama, te escribe, te halaga, te manda palabras bellas y tiernas. Yo ha veces me siento como ese naufrago que hace meses quedo solo en un lugar del Atlántico y no sabe si podrá sobrevivir, implora ese milagro de que aparezca un alma caritativa que lo salve de esa soledad, de esa muerte sentenciada, de esa angustia de no poder sobrevivir. A veces todo se vuelve gris, se apaga el sol y aparece esa nube negra que te amenaza tormenta, una tormenta a veces seca, a veces demasiado fuerte de caudal, te mira fijamente y te anuncia que te resguardes, te reta a que luches contra ella, sabiendo que seguramente perderás.

A veces amigos la única salvación, el único medicamento, el único antídoto a la soledad es "esa palabra de amor" venida de no se sabe donde, pero que se clava en tu corazón.