Estas palabras escritas con tinta,
tinta de lágrimas, lagrimas de alegría,
lagrimas de pena, corazón partido en dos pedacitos,
uno por dejarme sola, huérfana,
otro por alegría, por saber que te vas feliz,
decisión tomada libremente,
salida de tu propia voluntad, de tu alma.
Aquí quedó yo, aquí esperándote,
apoyada en la baranda de una estación,
sentadita en un banco, en algún rincón.
Un deseo único dentro de mi corazón,
que con tu partida queda herido, enfermizo,
pero, alegre y convencido, con la ilusión de no perderte,
de tenerte cada día más cerca, cada día con más sentimiento,
en mi pensamiento.
Cada día, mi mente, mi vida,
dedicará un momento, largo y duradero
a recordarte fuertemente,
y en ese preciso momento, una señal
cruzará el largo mar, y te dirá que en ti pensando estoy,
en como estás, en como vives y te sientes.
Lleva siempre contigo, este pequeño escrito,
este pequeño pedazo de mi corazón,
que con lagrimas de amor te dedico
para estar cada día más cerca de ti.
Y cuando sientas una pequeña brisa,
te acaricie tu cara, tus manos,
sin haber pizca de viento,
sepas que soy yo desde aquí,
que soplo fuertemente, para que te llegue
un poco de aliento, un poco de mi,
y cuando mires las estrellas esas noches frescas y limpias,
buscadme allí en lo más alto,
en ese limpio firmamento, en ese cielo,
habrá una estrella que brille mas que ninguna,
y cuando tu la veas, seré yo que viajo
en ella para estar mas cerca de ti.
No olvides jamás que al partir dejaste
alguien que cada día, cada noche,
cada mañana, cada anochecer,
cada instante estará a tu lado,
enviándote mi fuerza, mi luz, mi estrella,
para que en los débiles momentos ,
en la flaqueza, en el dolor y añoranza
no decaigas, para cuando te sientas solo, perdido
el corazón te avise que estoy dentro de tu corazón,
ahí juntita a tu piel, pegadita a tus manos.
Separados por un mar, unidos por esa estrella
brillante y única, como lo eres tu para mi.